Cañada Real Conquense · 3 de septiembre de 2025
8 espacios naturales en la Cañada Real Conquense
La Cañada Real Conquense es una vía pecuaria de más de 700 kilómetros que unía los pastos de verano de Cuenca y Guadalajara con los de Sierra Morena y Andalucía. A su paso recorre numerosas zonas naturales con flora y fauna abundante en sus alrededores.
La trashumancia, más que un simple desplazamiento de ganado, representa un nexo ecológico y cultural que ha vertebrado el paisaje español. La Cañada Real Conquense es un testimonio de esta conexión, constituyendo una vía pecuaria de más de 700 kilómetros que unía los pastos de verano de las sierras de Cuenca y Guadalajara con las dehesas de invierno de Sierra Morena y Andalucía. Este recorrido no solo facilitaba la movilidad de los rebaños, sino que ofrecía un itinerario a través de algunos de los entornos naturales más valiosos de la península.
A continuación, se presenta un recorrido por ocho de los espacios naturales más emblemáticos que esta histórica ruta atraviesa, destacando su relevancia tanto en términos de biodiversidad como en el contexto de la trashumancia.
1. Parque Natural Los Calares del Mundo y de la Sima (Albacete)

Este parque natural marca la transición de la Cañada Real Conquense hacia el sur. Su topografía se caracteriza por la presencia de calares, formaciones geológicas de origen kárstico que crean un paisaje de singular belleza. En este entorno, el río Mundo tiene su nacimiento en una espectacular cascada, un punto de vital importancia para los rebaños que encontraban en sus aguas y en los refugios naturales de la zona el sustento necesario durante el trayecto.
La diversidad biológica del parque es notable, con extensos bosques de pino salgareño que sirven de hábitat a una rica fauna de aves rapaces, como el águila perdicera y el buitre leonado. La cañada aquí era como una alfombra roja para los rebaños, un sendero que unía la frescura de la montaña con el calor de la llanura.
2. Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas (Jaén)
Como el Parque Natural más extenso de España, este espacio es un punto crucial en el recorrido de la cañada. Su paisaje, de imponentes montañas y profundos cañones, es testigo del nacimiento del río Guadalquivir. Para las ovejas merinas, este entorno representaba un oasis de pastos y agua, permitiéndoles recuperar fuerzas antes de continuar su viaje. Es como un hotel de 5 estrellas para ovejas, con todo incluido.
La coexistencia de ciervos, cabras monteses y grandes águilas demuestra la riqueza de este ecosistema, que ofrecía un hábitat ideal tanto para la fauna silvestre como para los rebaños trashumantes.
3. Parque Natural de la Sierra de Andújar (Jaén)
Este parque constituía el destino invernal de los rebaños y es reconocido como el principal santuario del lince ibérico, una especie emblemática en peligro de extinción. El paisaje de dehesas de encinas y alcornoques, fruto de una gestión sostenible del territorio, ofrecía el entorno perfecto para que los rebaños pasaran el invierno.
La Cañada Real Conquense atravesaba este parque, facilitando una convivencia histórica entre la ganadería tradicional y la fauna salvaje, un ejemplo de cómo las prácticas ancestrales pueden ser compatibles con la conservación de la biodiversidad. El lince ibérico, un animal tan esquivo como elegante, seguramente vigilaba a las ovejas desde la distancia, quizás preguntándose si eran una nueva especie de presa.
4. Lagunas de Ruidera (Albacete y Ciudad Real)

Las Lagunas de Ruidera contrastan con los paisajes montañosos al ser un sistema de 16 lagunas interconectadas por saltos de agua en la llanura manchega. Estas formaciones de origen geológico se crearon por la acumulación de rocas travertinas. La Cañada Real Conquense discurría en las cercanías, utilizando este paraje como un punto estratégico de descanso y abrevadero para los rebaños en su migración al sur.
Este oasis de vida en un entorno semiárido es fundamental para la avifauna acuática y subraya la importancia del acceso al agua para los ecosistemas. Si las ovejas pudieran hablar, seguro dirían que este era su spa favorito en el camino.
5. Parque Nacional de las Tablas de Daimiel (Ciudad Real)
Este humedal, único en España, se forma en la confluencia de los ríos Guadiana y Cigüela. Aunque la Cañada Real Conquense no lo atraviesa directamente, su cercanía histórica ha sido vital para el tránsito de los rebaños, que aprovechaban los pastos húmedos y los recursos hídricos de la zona.
El paisaje, de una belleza singular, es el hogar de una gran variedad de aves acuáticas, como el pato colorado y el ánade real, lo que resalta la importancia de la conservación del agua para la sostenibilidad de la región.
6. Campo de Montiel (Ciudad Real)
El Campo de Montiel es una comarca de Castilla-La Mancha con un paisaje de llanuras y extensos encinares. Esta zona, con una rica historia ligada a la figura de Don Quijote, era un tramo crucial de la Cañada Real Conquense. Los rebaños se guiaban por este paisaje de suaves colinas, donde era frecuente observar aves rapaces, y los pastores disfrutaban de la tranquilidad de la tierra.
La región simboliza el corazón de La Mancha y su profundo vínculo con la trashumancia. Es un paisaje tan icónico que parece que en cualquier momento va a aparecer un caballero andante montado en un caballo flaco.
7. Parque Natural de la Serranía de Cuenca (Cuenca)

Este parque marca el punto de origen de la Cañada Real Conquense. Su geografía se caracteriza por formaciones rocosas emblemáticas, como la Ciudad Encantada, profundos cañones y densos bosques de pino. Los pastores pasaban el verano en los pastos de altura de este parque, aprovechando la frescura y la abundancia de hierbas aromáticas.
La cañada aquí se adaptaba al relieve montañoso, funcionando como un sendero que se integraba perfectamente en la orografía del terreno. Las ovejas, las primeras en conocer estas formaciones rocosas, seguramente se maravillaban con las "esculturas" naturales.
8. Parque Natural del Alto Tajo (Guadalajara)
El Alto Tajo es otro de los puntos de origen de la Cañada Real Conquense. Sus cañones, cascadas y extensos bosques de pino conforman un paisaje imponente. La cañada discurre por las orillas del río Tajo, permitiendo a los rebaños acceder a los pastos de ribera.
Este parque es un refugio para una variada fauna de aves rapaces, como el águila perdicera y el buitre leonado, y subraya la habilidad de los pastores para seleccionar rutas que maximizaban los recursos naturales. Es un lugar que te recuerda la fuerza de la naturaleza, y te hace pensar en lo valientes que eran los pastores al cruzar estos paisajes.