Cañada Real Leonesa Occidental · 20 de octubre de 2025
Arévalo: la elegancia sobria de Castilla entre murallas, plazas y silencio
Capital de la comarca de La Moraña, el patrimonio y gastronomía de Arévalo contribuyen a que sea un lugar perfecto para desconectar de la rutina diaria. Descúbrelo con nosotros.
La ciudad monumental de Arévalo, con su casco antiguo catalogado como Conjunto Histórico-Artístico, es una de las villas más bonitas de la provincia de Ávila. Capital de la comarca de La Moraña, su patrimonio cultural e histórico y su gastronomía contribuyen a que sea un lugar perfecto para desconectar de la rutina diaria. Descubre la elegancia sobria de Castilla entere las murallas, las plazas y la tranquilidad de Arévalo.
Orígenes de Arévalo

Existen datos documentados de los primeros asentamientos en las tierras de Arévalo durante el período calcolítico, en la zona de Cantazorras-La Serna, así como los hallazgos arqueológicos que se han encontrado en el yacimiento de Arévalo y en el pago de El Ollar. Los vacceos ocuparon luego estas tierras, hasta que llegaron los romanos, aunque apenas se conserven restos de aquella época.
Los pastores bereberes se asentaron aquí en el siglo VIII, y en el año 1082, el territorio pasó a formar parte del reino cristiano. Eran los tiempos del reinado de Alfonso VI. En el siglo XII comenzaron a levantarse murallas, puentes, iglesias y otros edificios religiosos. Y cuando el rey Alfonso VII ordenó separar los reinos de Castilla y León, Arévalo permaneció en la frontera. Su situación limítrofe propició que se levantaran torres almenaras para la vigilancia.
Ya en el siglo XIII, la villa contaba con 11 iglesias y alrededor de 2.000 vecinos, y todas las tierras de Arévalo sumaban hasta 18.000 habitantes. Esa fue una época de gran crecimiento en la villa, en la que convivían cristianos, mudéjares y cristianos. Entre estos últimos se encontraba San Juan de la Cruz, que pasó parte de su infancia en el barrio de San Pedro. Y en el siglo XIV se levantó el palacio real de la villa. Esta fue clave en la historia del reino de Castilla, tanto que incluso hay un refrán que ha llegado hasta nosotros: Quien de Castilla señor quiera ser, a Olmedo y Arévalo de su parte ha de tener. Tal era la importancia de la localidad.
Arco de Alcocer y Plaza Real
Con una historia tan intensa, los monumentos históricos, tanto civiles como religiosos, siempre están presentes en el recorrido por la villa. Para descubrirla, conduce tus pasos a la única puerta que se conserva de la antigua muralla: el Arco de Alcocer, donde se encuentra el Museo del Cereal, y aprovecha para visitarlo.
Pasea luego por la Plaza Real y visita la antigua Casa del Concejo, que en la actualidad alberga el Centro de Interpretación de la Naturaleza, ubicado sobre la Oficina de Turismo. En el Centro podrás ver exposiciones sobre la fauna y flora de la localidad, así como aprender parte de su historia, a la vez que recorres las celdas de la prisión del concejo.
Plaza de la Villa

En la Plaza de la Villa verás la iglesia de Santa María la Mayor, del siglo XII, en cuyo interior puedes admirar un Pantocrátor medieval ubicado en el ábside. También en la Plaza de la Villa se alza la iglesia de San Martín, conocida popularmente como las Torres Gemelas. En este templo de estilo románico y mudéjar se organizan en la actualidad exposiciones de arte y actividades culturales. Son dos de los edificios religiosos más representativos de Arévalo, en donde encontrarás muchas otras iglesias y conventos.
Entre las dos iglesias está la que fue casa del escritor Nicasio H. Luquero, reconvertida en el Centro de Actividades del Mudéjar. Y no olvides el otro punto de interés en la Plaza de la Villa: la Casa de los Sexmos, sede del Museo de Historia. En este edificio, los Reyes Católicos firmaron el Tratado de Tordesillas. El espacio expositivo actual se distribuye en cinco salas para efectuar un recorrido histórico por el pasado de la ciudad.
Castillo de Arévalo

El castillo de Arévalo merece una visita pausada. Fue construido en el siglo XV, aunque luego sufrió algunas reformas en el siglo XVI por mandato de los Reyes Católicos, quienes quisieron transformarlo en una fortaleza con artillería. Sobre la construcción de planta pentagonal destaca la Torre del Homenaje. En el interior del castillo es posible visitar la exposición permanente Castillo y silo. Un lugar único en el mundo.
A los pies del castillo se ubica la Bodega del Arriero. Se trata de una bodega antigua, del siglo XVI, que se encuentra restaurada y que puede ser visitada. En ellas hay dos salas muy curiosas. La primera de ellas es el libatorio. Luce pinturas que satirizan a algunos personajes locales que se juntaban para tomar los vinos. La segunda es la sala de arevalenses notalbes, que atesora tinajas con rótulos con nombres de personalidades ilustres de la localidad. La visita es gratuita, pero normalmente cierra en otoño e invierno.
Y no dejes de disfrutar de una caminata por el paseo fluvial del río Arevalillo, donde encontrarás el puente de Medina, del siglo XIV, y el puente de los Barros, del siglo XII, ambos en estilo mudéjar. Asimismo, merece la pena acercarse hasta la ermita de la Lugareja, ubicada a kilómetro y medio al sur de la localidad. También conocida como iglesia de Santa María de Gómez Román, fue construida en el siglo XII, y es otro de los ejemplos de arquitectura mudéjar de las tierras de Arévalo.
Gastronomía de Arévalo
En tu recorrer por la ciudad, si quieres comprar algún recuerdo, acude a la plaza del Arrabal. En sus aledaños, como en la calle Figones, puedes degustar alguna de las delicias de la gastronomía de la villa, donde no pueden faltar los famosos asadores de cochinillo.
Porque en Arévalo puedes comer un espectacular cochinillo o tostón asado. Su fama es tal por la calidad de la carne y el proceso con el que se elabora, por lo que cuenta con la distinción Tostón de Arévalo. Cada año, en torno al mes de marzo, se celebran en la localidad las Jornadas Gastronómicas del Tostón, en el que este plato tradicional es el protagonista, junto con los otros productos típicos de la zona: las legumbres.
El cocido y la sopa castellana son otras de las comidas que no puedes dejar de probar, y si lo que te gusta es ir de tapas, el centro histórico es el lugar perfecto al que acudir el fin de semana.
Esto es parte de lo que te espera si te animas a acercarte a conocer Arévalo, uno de esos lugares en los que pasar unos días tranquilos, donde la historia, la comida y el paisaje natural constituyen una combinación perfecta para el viajero.