Historia
Una vida ligada al territorio
En el corazón de la dehesa cordobesa, Antonio Miguel Higuera Escobar ha construido una ganadería ejemplar que combina conocimiento técnico, respeto por la tradición y compromiso con el entorno. Veterinario de formación, entendió desde el inicio que su papel iba más allá del cuidado clínico: se convirtió en defensor del pastoreo extensivo, de la sanidad animal rigurosa y de la ganadería sostenible.
Su apuesta más significativa ha sido por la raza merina negra, una variedad ovina en peligro de extinción. Frente a opciones comerciales más rentables, dedicó años a su mejora genética, logrando que su explotación fuera elegida en 2022 para representar a la raza en el Concurso Morfológico y Subasta Nacional de Pozoblanco, donde obtuvo excelentes resultados. Esta elección no fue casual: responde a una gestión basada en protocolos sanitarios estrictos, manejo reproductivo planificado y un profundo conocimiento del comportamiento animal.
Además de su labor práctica, Antonio Miguel se ha convertido en una voz técnica de peso. Ha intervenido en congresos como el de la SEOC (Sociedad Española de Ovinotecnia y Caprinotecnia), donde ha defendido la necesidad de modernizar el sector sin perder su esencia. Ha promovido el uso de técnicas avanzadas como la transferencia de embriones en ovino, y ha alzado la voz sobre los retos reales de la bioseguridad en explotaciones extensivas.
A día de hoy, esta ganadería no solo es un ejemplo de manejo técnico impecable, sino también de compromiso con la biodiversidad, el patrimonio rural y el bienestar animal. Es el fruto de una vida dedicada al equilibrio entre ciencia y tradición, donde cada oveja representa una pequeña victoria frente al olvido. Y mientras existan profesionales como él, la ganadería extensiva seguirá teniendo futuro en la península.