Historia
Una vida ligada al territorio
La historia de esta ganadería está profundamente ligada a una pasión nacida desde la infancia. Desde muy pequeño, su fundador mostró una inclinación natural hacia el mundo del ganado, y en especial hacia estas ovejas, cuyo carácter, rusticidad y valor genético lo cautivaron desde el primer momento.
Con el paso del tiempo, esa admiración inicial se transformó en una dedicación plena. Cuando llegó el momento de iniciar su propio camino ganadero, la elección fue clara: apostar por la raza merina. Fue una decisión firme, basada en el conocimiento, la experiencia y una fuerte convicción de que esta raza representaba no solo una tradición, sino también un futuro prometedor.
Desde entonces, y durante más de dos décadas, la ganadería ha mantenido un compromiso constante con el mantenimiento y mejora del merino. Cada generación de animales ha sido cuidada con esmero, y el trabajo diario ha estado guiado por el respeto profundo a una raza que forma parte esencial del paisaje, la cultura y la identidad rural.
Hoy, la ganadería sigue fiel a sus orígenes y con los pies firmemente plantados en la tierra que la vio crecer. La raza merina no es solo el eje de su actividad es el alma de su historia.