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Las fiestas tradicionales que celebran la trashumancia en España

Las fiestas de la trashumancia son una manera de rendir homenaje a los pastores que constituyeron la identidad de nuestro país. La más importante es en Madrid, donde los rebaños recorren las calles del centro. También hay celebraciones en el País Vasco, Extremadura o Andalucía.

En un mundo cada vez más acelerado y tecnológico, es fácil olvidar que la vida de nuestros antepasados estaba ligada a los ritmos de la naturaleza. Para los pastores, el calendario no lo marcaban los días de la semana, sino el movimiento del sol y el crecimiento de los pastos. Y la trashumancia, ese viaje épico entre pastos de verano y de invierno, era el gran evento del año. Hoy en día, esta tradición se celebra en numerosas fiestas patronales por toda España, y no son simples desfiles. Son una forma de celebrar la cultura, la historia y la conexión con la tierra. Son una manera de rendir homenaje a los pastores que, con su esfuerzo, construyeron gran parte de la identidad de nuestro país.

Madrid: la madre de todas las fiestas de la trashumancia

Un pastor con su rebaño pasa junto a la Plaza de Toros de Las Ventas de Madrid.
Un pastor con su rebaño pasa junto a la Plaza de Toros de Las Ventas de Madrid. - Foto: Depositphotos

Si hay un lugar donde la trashumancia se celebra por todo lo alto, ese es el centro de Madrid. Cada año, miles de ovejas merinas y cabras de la Sierra de Guadarrama bajan por la Calle Mayor, atraviesan la Puerta del Sol y pasan por delante del Palacio Real. No es un desfile cualquiera. Esta fiesta, que se celebra habitualmente el tercer domingo de octubre, es la manifestación más visible de un derecho ancestral: el de utilizar las vías pecuarias para el paso del ganado.

La Fiesta de la Trashumancia de Madrid se remonta a 1994, cuando la Asociación Concejo de la Mesta organizó la primera edición para recordar un acuerdo histórico que permitía a los ganaderos cruzar la ciudad con sus rebaños. La Cañada Real de la Vereda de Segovia, una de las rutas más importantes, cruzaba lo que hoy es el centro de la ciudad. Ver a miles de ovejas pastando en la Plaza de la Villa es un espectáculo que no te puedes perder. Los pastores, vestidos con trajes típicos, van guiando al rebaño, mientras el sonido de los cencerros y los balidos de las ovejas llenan las calles de la capital. Es una manera de recordar que, hace no tanto tiempo, la ciudad y el campo convivían en armonía. Es un evento que, por un día, nos transporta a otro tiempo, a una España más rural y conectada con la naturaleza.

Las fiestas en el norte: la salida y el regreso

Celebración de Día del Pastor. - Foto: Gipuzkoako Artzain Eguna - Norberak egina, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=16053294
Celebración de Día del Pastor. - Foto: Gipuzkoako Artzain Eguna - Norberak egina, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=16053294

Las comarcas del norte de España, como Babia o el Valle de Arán, celebran con fiestas la llegada y la salida de los rebaños de los pastos de verano. En muchos pueblos de León, por ejemplo, se celebra la Fiesta de la Subida, en la que los pastores preparan sus rebaños para el largo viaje hacia la montaña. Estas fiestas suelen tener lugar en primavera o a principios de verano. A su regreso en otoño, las fiestas de bienvenida son igual de emotivas, con un gran banquete en el que se celebra el buen estado de los rebaños y la vuelta de los pastores a casa.

En el País Vasco, la fiesta de Artzai Eguna (Día del Pastor) es una de las más conocidas. Se celebra en la localidad de Oñati (Gipuzkoa) o Uharte Arakil (Navarra) a finales de agosto o principios de septiembre. En ella se rinde homenaje al oficio de pastor con concursos de perros de pastoreo, degustaciones de queso de oveja y música tradicional. Es una fiesta que celebra el trabajo duro, la sabiduría y la relación entre el pastor y sus animales.

Las fiestas en el sur: el final feliz del viaje

En el otro extremo de la trashumancia, en las dehesas del sur de España, las fiestas también son un reflejo de este ciclo. En Extremadura o en Andalucía, la llegada de los rebaños en otoño era motivo de celebración. Los pastos de invierno eran un tesoro, y el buen estado de las ovejas garantizaba una buena cosecha de lana y leche para hacer queso.

En la localidad de Monesterio (Badajoz), por ejemplo, se celebra la Fiesta del Jamón, un evento que, aunque no parezca relacionado, tiene su origen en la trashumancia. Los cerdos ibéricos se alimentaban de bellotas en las mismas dehesas donde pastaban las ovejas merinas, y la vida de los ganaderos se entrelazaba. La fiesta, que suele tener lugar a principios de septiembre, celebra la riqueza de la tierra y la calidad de sus productos. 

La importancia de estas fiestas

Estas fiestas son mucho más que un evento folclórico. Son una manera de mantener viva una tradición que, de otro modo, se habría perdido. Son una forma de concienciar a la sociedad sobre la importancia de la trashumancia para el medio ambiente. La trashumancia es una forma de pastoreo sostenible que ayuda a la prevención de incendios forestales (al limpiar los bosques de matorrales), a la dispersión de semillas (al mover el ganado por las vías pecuarias) y a la conservación de la biodiversidad. Es un modelo de ganadería que respeta la naturaleza.

Estas fiestas son un homenaje a los pastores, a los animales que los acompañaban, a la cultura que crearon y a la tierra que alimentó a todos. Son un recordatorio de que, a pesar de la modernización, las tradiciones más profundas de España siguen vivas, y de que la vida del campo y de la ciudad están más conectadas de lo que parece.