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Éxito del I Encuentro Alianza Merina: un impulso colaborativo para revitalizar el mundo rural
El pasado 13 de mayo de 2025 , el pequeño municipio de Berrocalejo ( Cáceres ) acogió una jornada que ha marcado un hito en la valorización del mundo rural : el primer Encuentro de la Alianza Merina . Celebrado en el espacio creativo La…
El pasado 13 de mayo de 2025, el pequeño municipio de Berrocalejo (Cáceres) acogió una jornada que ha marcado un hito en la valorización del mundo rural: el primer Encuentro de la Alianza Merina. Celebrado en el espacio creativo La Nave Va, el evento reunió a más de 80 profesionales vinculados a la ganadería, el diseño, la gastronomía, el turismo y la investigación en torno a un objetivo común: recuperar el valor de la oveja merina como motor de desarrollo sostenible, cultural y económico.
Una red para repensar el campo

La Alianza Merina nace como una red de colaboración público-privada, con vocación nacional e internacional, destinada a reactivar la cadena de valor que gira en torno a la oveja merina. Impulsada por proyectos como Caminos de la Merina y La Nave Va, esta alianza pretende ser un punto de encuentro entre iniciativas locales e internacionales que apuestan por un modelo rural innovador, colaborativo y con proyección de futuro.
Durante el encuentro se planteó la necesidad de construir puentes entre productores, diseñadores, cocineros, investigadores, instituciones y ciudadanía para lograr que la lana, la carne, la piel y el legado cultural asociado a la trashumancia recuperen su lugar en el mercado y en la identidad contemporánea.
Intervenciones de referencia

La jornada comenzó con la apertura institucional y la intervención de Manuel Rodríguez Pascual, referente en el estudio de la trashumancia y la historia de la Mesta. Su ponencia abordó el papel central de la oveja merina en la configuración del paisaje, la economía y la cultura del interior peninsular, así como su potencial para afrontar los retos actuales del despoblamiento rural.
Le siguió un diálogo inspirador entre Paul García de Oteyza, diseñador comprometido con la lana merina como símbolo de elegancia contemporánea, y Antonio Milara, que presentó innovaciones en el uso de esta fibra natural como material aislante en arquitectura sostenible. Ambos defendieron la importancia de relocalizar la cadena de valor textil para generar empleo, reducir la huella ecológica y fomentar el orgullo territorial.
En el ámbito gastronómico, el chef Daniel Valverde, del restaurante Dáviro, sorprendió con propuestas que rescatan cortes olvidados de la carne de merina, dándoles un enfoque creativo y saludable. Junto a él, el experto cárnico Luis Asenjo, de Cárnicas Montoro, analizó los desafíos logísticos y comerciales que impiden que la carne de merina esté presente en más mesas, y reclamó un mayor apoyo institucional para superar esas barreras.
Turismo, educación y autenticidad
El programa también puso el foco en el turismo como una vía de valorización del mundo merino. Mila Lavín, de España Fascinante, y Raúl Virosta, de Destino Activo, compartieron experiencias en torno al turismo vinculado a la naturaleza, la trashumancia y las rutas culturales, destacando el creciente interés por vivencias auténticas que conecten al visitante con el territorio y sus habitantes.
Las intervenciones coincidieron en que el turismo no debe ser una explotación puntual del entorno, sino una herramienta para reforzar la autoestima rural, educar sobre sostenibilidad y ofrecer alternativas de futuro a las nuevas generaciones.
Un premio que simboliza una vida de compromiso
Uno de los momentos más emotivos del día fue la entrega del primer reconocimiento Merino Mayor, que recayó en Francisco Morgado, pastor trashumante y defensor incansable de la raza merina. Su vida dedicada al pastoreo y a la transmisión oral de saberes tradicionales representa, según la organización, “la coherencia de quien ha sabido mantener viva una forma de vida pese a las dificultades del tiempo moderno”.
El galardón simboliza el deseo de la Alianza Merina de visibilizar no solo los productos derivados del ganado, sino también las historias humanas que sostienen un ecosistema cultural de alto valor.
La merina como símbolo de futuro

Durante la clausura, el equipo de Caminos de la Merina recordó que este encuentro no ha sido un fin en sí mismo, sino el inicio de un proceso a largo plazo. “La Alianza Merina no es un evento, es un punto de partida. Hoy hemos sembrado complicidades que van a dar frutos”, afirmaron sus promotores.
El evento demostró que existe un ecosistema vivo, plural y decidido a construir una nueva ruralidad desde la cooperación, el respeto al saber tradicional y la innovación. Iniciativas relacionadas con la moda sostenible, la alimentación de cercanía, la regeneración de paisajes y el arte contemporáneo confluyeron en un mismo espacio, demostrando que la oveja merina es mucho más que un animal: es una metáfora de futuro.
Un espacio con alma: La Nave Va
El lugar escogido para el encuentro no fue casual. La Nave Va, enclavado en plena naturaleza extremeña, encarna la voluntad de crear un entorno donde cultura y campo dialoguen. Este espacio de creación y encuentro ha sido el marco ideal para una jornada marcada por la ilusión, el compromiso y la conciencia colectiva.
Con el respaldo de la Junta de Extremadura, asociaciones ganaderas, empresas privadas y medios especializados, la jornada cerró con una degustación de productos merinos y experiencias sensoriales que permitieron a los asistentes conectar de forma directa con el valor tangible e intangible de este patrimonio vivo.