Oveja merina
¿Qué es la enfermedad de la lengua azul que afecta a las ovejas?
Aprendemos más sobre la enfermedad de la lengua azul que afecta a las ovejas para poder prevenir el mal que causa
Hay algunas enfermedades que afectan tanto a los animales salvajes como a los domésticos, y el ganado no se libra de ellas. Muchas se transmiten por la picadura de insectos como las pulgas y los mosquitos, y es necesario conocerlas para evitarlas.
Entre estas afecciones se encuentra una que toma su nombre de uno de los síntomas que provoca: la lengua azul. Aprendemos más sobre esta enfermedad que afecta a las ovejas para poder prevenir el mal que causa.
¿Qué es la lengua azul?

La lengua azul es la enfermedad vírica que transmiten insectos como mosquitos del género Culicoides y que afecta a los mamíferos rumiantes, ya sean domésticos o salvajes. Pueden enfermar así antílopes, cabras, camellos, ciervos, vacas y ovejas, entre muchos otros. También denominada fiebre catarral ovina, es más conocida como lengua azul porque el virus que la causa, del género Orbivirus de la familia Reoviridae, puede provocar cianosis en los animales infectados. Es decir, la coloración azulada de mucosas como la lengua.
La enfermedad de la lengua azul se descubrió a finales del siglo XIX en Sudáfrica y no se detectaron casos en Europa hasta bien entrado el siglo XX. En 1943, la propagación de la enfermedad en Chipre causó hasta un 70% de pérdidas en algunos rebaños. Ya en la década de los 60 se estima que produjo la muerte de unos 133.000 ovinos en España y 46.000 ovinos en Portugal. El norte de Europa tampoco se ha librado de la aparición de esta enfermedad. En el verano de 2006 también se detectaron casos en Países Bajos. Y es que ha de tenerse en cuenta que la especia ovina es la que se encuentra especialmente afectada por esta dolencia.
En la actualidad, la enfermedad de la lengua azul está incluida en el Código Sanitario para los Animales Terrestres , y es obligatorio comunicar a las autoridades su existencia cuando se detecta en un animal. Así lo establece el Real Decreto 779/2023, de 10 de octubre de la legislación española. La vacunación es la manera de control más efectiva para evitar que este virus se extienda.
Transmisión de la enfermedad
La enfermedad de la lengua azul no es contagiosa en sí, sino que, para enfermar, las ovejas y otros rumiantes han de ser picados por un insecto que la transmita. Este insecto, normalmente un mosquito, ingiere la sangre de un animal infectado por el virus y al picar a otro, lo contagia. El insecto funciona como vector y transmisor de la enfermedad. Precisamente por ello, lo más habitual es que la lengua azul se propague en cualquier momento del año, pero principalmente en época de lluvias.
En menor medida, se han dado casos de transmisión del virus a través del semen de carneros y toros, por lo que hay ovejas y vacas que se han visto contagiadas de este modo, pero el número de casos no es significativo. De igual manera, existe la posibilidad de que las hembras preñadas transmitan la enfermedad al feto. En cualquier caso, la lengua azul no se contagia por contacto con la lana ni con los animales ni tampoco por beber leche ni derivados lácteos.
Síntomas de la enfermedad
Es necesario saber que esta enfermedad afecta a los rumiantes en distinta medida dependiendo de la especie a la que pertenezcan. Así, en el supuesto de los caprinos, apenas presentan signos clínicos. Sin embargo, los que padecen los síntomas más graves son los ovinos, por lo que puede causar pérdida de peso en las ovejas, paralizar la fase de crecimiento de la lana y, en el peor de los casos, la muerte. La mortalidad media ronda entre el 2% y el 30%, aunque puede llegar a un 70%, y, cuando se trata de ovinos especialmente susceptibles al virus, pueden morir el 100%.
El síntoma más visible de la enfermedad es la lengua azul que provoca en los animales y que le da el nombre con el que la conocemos; pero también hay otros síntomas como las hemorragias, la fiebre, la salivación excesiva, la tumefacción de mandíbula y labios, diarreas, vómitos, cojera e inflamaciones de las bandas coronarias que están encima de las pezuñas. Sin embargo, hay que tener en cuenta que la aparición de estos síntomas depende de la cepa viríca, pues, hasta el momento, están identificados 24 serotipos diferentes.
Para diagnosticar la enfermedad, además de comprobar los signos clínicos, se requiere efectuar pruebas de laboratorio. De este modo, es posible la confirmación del diagnóstico.
Vacunación

Son varias las formas de control que se pueden establecer para que este mal no se extienda. En las regiones en las que se trata de una enfermedad endémica se establecen programas de monitorización de animales y tomas de muestra de rebaños para detectar el virus al menor síntoma. No obstante, en esos lugares en los que es endémica, los ovinos han terminado desarrollando una resistencia natural ante la enfermedad, que puede estar todavía más controlada por las medidas que se adoptan para ello. En consecuencia, resulta lógico que la lengua azul afecte sobre todo a las ovejas de razas europeas.
Pero ya sea enfermedad endémica o no, en cualquier lugar del mundo, el modo más efectivo para el control de la enfermedad de la lengua azul es la vacunación. Esta logra prevenir que se extienda y afecte a más animales, por lo que consigue reducir las pérdidas de los ganaderos. Se deben tener en cuenta los serotipos del entorno antes de utilizar las vacunas, pues las hay específicas para cada cepa del virus. Asimismo, se presentan en dos tipos: vivas atenuadas, con una forma atenuada del virus, e inactivadas, que usan la versión muerta del germen que provoca la enfermedad.
Otras medidas de prevención
Junto a la vacunación, no se deben olvidar otras medidas de prevención como el control de los insectos, la vigilancia de los animales que pueden infectarse, la rapidez en los diagnósticos y la restricción de movimientos del ganado en los periodos de especial actividad de los insectos. Las altas temperaturas, las lluvias y la humedad contribuyen a que proliferen los mosquitos y el riesgo de sus picaduras aumente.
Teniendo en cuenta estas medidas preventivas, es posible actuar contra el virus que provoca la enfermedad de la lengua azul para impedir que afecte a las explotaciones ganaderas y cuidar a los animales como se merecen.