Cañada Real Riojana · 17 de noviembre de 2025
¿Qué son las vías pecuarias?
as vías pecuarias están íntimamente ligadas a los Caminos de la Merina, ya que se relacionan desde sus orígenes con el tránsito del ganado. Pero ¿qué son exactamente?
Las vías pecuarias están íntimamente ligadas a los Caminos de la Merina, ya que se relacionan desde sus orígenes con el tránsito del ganado y la actividad de la trashumancia. De tal modo, los pastores trashumantes y el trayecto desde los pastos de invierno hasta los del verano se vinculan a ellas irremediablemente. Pero ¿qué son las vías pecuarias exactamente? Esta es la respuesta.
Qué es una vía pecuaria

En la legislación española, la Ley 3/1995, de 23 de marzo, de Vías Pecuarias, en su artículo 1, define este tipo de canales de comunicación terrestre como las rutas o itinerarios por donde discurre o ha venido discurriendo tradicionalmente el tránsito ganadero. De igual modo, se establece que pueden ser destinadas a otros usos compatibles y acordes con su naturaleza, aunque siempre tendrá prioridad el tránsito del ganado, así como otros usos rurales. Además, ha de respetarse el medio ambiente, al paisaje y al patrimonio natural y cultural.
En el artículo 2, se determina el carácter de las vías pecuarias como bienes de dominio público de las Comunidades Autónomas y, en consecuencia, inalienables, imprescriptibles e inembargables.
Origen de las vías pecuarias
La existencia de las vías pecuarias proviene de la tradición de la trashumancia, cuando los pastores trasladaban a pie sus ganados en busca de pasto con el que alimentarlos, en función de las distintas estaciones del año. En verano, los prados de las zonas más bajas se encuentran agostados, pero los de las montañas tienen hierba fresca y abundante pasto. Por el contrario, en invierno, las zonas altas están cubiertas de nieve, mientras que las bajas vuelven a tener una buena producción. En función de estos cambios estacionales, se desplaza a los rebaños para que puedan alimentarse.
Estas rutas ya se encontraban protegidas en tiempos del rey Alfonso X, en el siglo XIII, a raíz de la creación del Honrado Concejo de la Mesta. Gracias a estos caminos e itinerarios fue posible que el mercado de la lana alcanzara su máximo apogeo durante la Edad Moderna. Sin embargo, estas vías de comunicación terrestre cayeron en desuso cuando se comenzó a trasladar a los animales en ferrocarriles y camiones.
Agostaderos e invernaderos

Se conoce como agostaderos a esas zonas que mantienen los pastos y el agua para el ganado durante el verano, entre los meses de mayo y octubre. En estas áreas, los rebaños son pastoreados, mientras que por las noches duermen.
Por su parte, los invernaderos son aquellos lugares que no tienen nieve y que cuentan con pastos frescos y accesibles entre los meses de octubre y mayo, cuando estamos en otoño e invierno. Suelen ser las dehesas y espacios naturales en zonas con inviernos suaves en los que llega pronto la primavera.
Las vías pecuarias comunican todo este tipo de pastos entre sí para que los pastores trashumantes guíen al ganado allá donde pueda alimentarse. Y es que, en la actualidad, todavía hay ganaderías que conservan la tradición de la trashumancia. Como resultado, las vías pecuarias se han consolidado como una red territorial por la península ibérica que aglutina a su alrededor actividades ganaderas de todo tipo al tiempo que favorece la protección del medio ambiente y la diversificación del paisaje. Asimismo, contribuye al mantenimientos de los oficios tradicionales y a la ordenación del territorio.
Tipos de vías pecuarias

Es posible distinguir entre tres tipos principales de vías pecuarias: cañadas, cordeles y veredas. Se diferencian entre ellas en función de su anchura máxima. Las cañadas tienen como máximo 75 metros de ancho; los cordeles, 37,5 metros; y las veredas, 20 metros. Asimismo, las vías principales están conectadas entre sí por otras con un ancho más pequeño, las cuales responden al nombre de coladas o ramales.
Es necesario saber que el término vía pecuaria no solo se refiere al camino sino también a los pastos en los que se alimenta el ganado. De ahí ese ancho por el que se obtiene esa medida que las diferencia entre sí.
Sea cual sea el tipo de vía pecuaria, se distribuyen junto a ella elementos como majadas, descansaderos y abrevaderos. De esta forma, los rebaños podían trasladarse con seguridad entre los pastos de invierno de las dehesas andaluzas y extremeñas hasta los pastizales de verano en la Cordillera Cantábrica y el Sistema Ibérico.
Red Nacional de Vías Pecuarias

Todo ello ha contribuido a que conservemos todo un trazado de vías que superan los 125.000 kilómetros de longitud y 425.000 hectáreas de superficie, constituyendo la denominada Red General de Vías Pecuarias (RGVP). Su diversidad es tal que es posible diferenciar entre las Grandes Cañadas Reales de la Mesta, las vías pecuarias intereconómicas e interfronterizas, y las cañadas, cordeles y veredas de especial interés.
Aunque la actividad trashumante haya disminuido en comparación con otros siglos, la red de vías pecuarias continúa siendo esencial para los desplazamientos de los rebaños de ganadería extensiva, además de haberse mantenido como corredores ecológicos y protectores del medio ambiente.
Cañadas Reales
Entre todas las vías pecuarias, las Cañadas Reales son las más grandes y características de toda la Red Nacional. Los itinerarios de estas atraviesan varios municipios y/o comunidades autónomas. Ejemplo de ello son la Cañada Real Segoviana, la Cañada Real Leonesa Occidental, la Cañada Real Leonesa Oriental, la Cañada Real de la Plata y la Cañada Real Riojana, también conocida como Cañada Real Galiana.
Madrid, como capital del país y por su especial ubicación en el centro interior de la península, es una de las paradas de buena parte de las vías pecuarias más importantes. Por ella transcurren hasta cuatro de las Cañadas Reales: la Cañada Real Leonesa Oriental, la Cañada Real Segoviana, la Cañada Real Galiana y la Cañada Real Soriana Oriental. Junto a ellas también se hallan cordeles, veredas y coladas. Todas juntas suman un total de 4.104 kilómetros de longitud y superan las 13.000 hectáreas de superficie.
Rutas de senderismo

En las distintas comunidades por donde pasan las Cañadas Reales y vías pecuarias de menor longitud, algunos de sus tramos se han convertido en rutas de senderismo señalizadas que nos permiten conocer un poco mejor el patrimonio natural, cultural y etnográfico de nuestro país. Ejemplo de ello son los senderos que puedes recorrer en La Rioja, como el GR-93 Sierras de La Rioja, la Vía Romana del Iregua y el Camino de Santiago, que en su recorrido por la comunidad sigue las vías pecuarias de anchura menor a los 20 metros.
Y no olvides que, en la Comunidad de Madrid, también hallarás un buen número de senderos que transcurren por vías pecuarias, como las rutas por la Cañada Real Soriana Oriental, por el valle de Alberche, por la Cañada de las Merinas en Prádena del Rincón y por la Cañada Real Leonesa a través de sus Dehesas, entre otras.