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Historia · 24 de octubre de 2025

La historia de la lana merina

La lana merina y las labores de los ganaderos son herederos de una tradición que se remonta a muchos siglos atrás, y que nos permite hacer un fascinante viaje por el tiempo. Esta es su historia.

La lana merina es una de las más apreciadas, antiguas y exclusivas lanas del mundo. Aislante, absorbente e impermeable, procede de las ovejas merinas, una raza ovina cuya producción se mantiene en la península ibérica desde hace centurias.

Porque la lana merina y las labores de los ganaderos son herederos de una tradición que se remonta a muchos siglos atrás, y que nos permite realizar un fascinante viaje por el tiempo en España. Esta es su historia.  

Origen de la raza merina

Caminos de la Merina
Caminos de la Merina

Hay tres teorías que se barajan para explicar el origen en la antigüedad de las ovejas de raza ovina merina, de las que proviene la lana merina. La primera de ellas sostiene que su aparición se produjo en tierras extremeñas entre los siglos XII y XIII. La segunda considera que fue a causa de la importación de rebaños que procedían del norte de África en el siglo XII.

Una tercera teoría baraja la posibilidad de que, aunque vinieran ejemplares africanos, la raza se desarrolló en España al cruzar estos con ovejas españolas, así como con ovejas laneras italianas, churras españolas y ovejas inglesas, dando como resultado la especie y la maravillosa lana que la caracteriza en el siglo XV. Porque en lo que no existe discusión es que en el siglo XV ya se ha convertido en una raza autóctona española. De hecho, de esas fechas proceden los primeros registros históricos que se poseen de la lana merina.  

España: potencia internacional en producción de lana

La raza merina, y la consiguiente producción de lana, se mantuvo durante siglos de manera exclusiva en España. Una época en la que el país poseía su monopolio, al tiempo que se mejoraba la calidad de un producto único que demandaban de todas partes de Europa. En torno a él se consolidaron las rutas de la trashumancia que hoy en día conocemos, crecieron ciudades, se realizaron avances técnicos, se cuidó el medio rural y se consolidaron pueblos y tradiciones.

Ya en 1273, el rey Alfonso X creó el Honrado Concejo de la Mesta de los Pastores de Castilla para evitar posibles conflictos entre los ganaderos y los agricultores, y empezaron a consolidarse las Cañadas Reales y sus caminos menores.

La protección de esta actividad ganadera era tal que se prohibió exportar la raza merina. Si alguien era tan insensato como para hacerlo, la ley estipulaba que el castigo era la muerte. Así, entre los siglos XVI y XVIII, se crearon los ejes vertebradores del comercio de la lana merina. Se distinguía entre tres tipos de lana según la calidad: las finas, que procedían de las merinas trashumantes; entrefinas, de las merinas estantes, y bastas.

Comercialización de la lana merina

Oveja lana merina
Ganadería Granda

Todo en el proceso de comercialización de la lana merina en aquellos siglos resulta fascinante. El esquilado de la lana era todo un acontecimiento. En el momento en que se esquilaban las ovejas, ya estaban presentes los mercaderes, pues eran estos los que llevaban la lana a los lavaderos, donde había enormes calderas con agua al fuego. El funcionamiento de estos también estaba regulado.

En cada lavadero debía haber un fiel y un administrador, que llevaban cuenta de la cantidad de lana que entraba sucia y la cantidad que salía limpia. Pero también había tineros, raberos, ahuecadores… Más de una docena de oficios en torno al proceso de dejar la lana lista para su comercialización. Porque solo cuando la lana estaba limpia y seca se introducía en sacos que indicaban a qué lavadero correspondían, y se transportaban en carretas o en los lomos de algún animal a la lonja.

El viaje de la lana merina continuaba por España hacia el norte del país, con los puertos de Bilbao, Santander y San Sebastián como destino. No obstante, cuando se consideraba que la lana no tenía la calidad suficiente, en el denominado puerto seco de Burgos no se autorizaba su traslado a las lonjas de Londres, Amberes o la Rochelle. Solo se comercializaba en el extranjero con lana de primerísima calidad. Al fin y al cabo, la lana merina se consideraba entonces un artículo de lujo.

Primeras exportaciones de la raza merina

Todo cambió a finales del siglo XVIII, porque, aunque se fundó la Sociedad Económica Numantina de Amigos del País para modernizar la industria en 1777, en aquella época comenzó a exportarse la raza merina a Francia; a principios del siglo XIX, a Gran Bretaña. Después de aquello, su presencia se consolidó en otros mercados alrededor del mundo, ya que los británicos la hicieron llegar a sus colonias de ultramar. España perdió así el monopolio de la lana merina.

Además, la desaparición del Honrado Concejo de Mesta y la aparición del algodón propiciaron que el negocio siguiera decreciendo. El algodón se convirtió en el gran competidor en la industria textil a la hora de fabricar prendas y ropa de todo tipo. La lana merina perdió cuota de mercado y la actividad ganadera disminuyó.

La lana merina en la actualidad

Pastor con rebaño de ovejas
Pastor con rebaño de ovejas - Foto: Depositphotos

A día de hoy, el origen de los rebaños de ovejas merinas que hay por los cinco continentes es la raza merina española. De hecho, tras ser introducidas en otros países europeos, América y Australia, dieron lugar a otras variedades merinas, como la Rambouillet, la merina americana, la Vermont, la Negretti y la merina australiana.

Por lo que respecta a España, encontramos ovejas merinas en el 70% de las provincias del país, siendo los principales núcleos de producción Extremadura, Castilla y León, Castilla-La Mancha y Andalucía. La lana merina está recuperando el protagonismo que le corresponde, al tiempo que los productores reivindican el cuidado del medio ambiente, el bienestar animal y la necesidad de una industria textil sostenible.

Conservación de la raza merina

La raza merina se ha conservado gracias a iniciativas particulares y a entidades como la Asociación Nacional de Criadores de Ganado Merino (ACME), creada por el Ministerio de Agricultura en 1975. Con más de un centenar de ganaderías adscritas, la Asociación certifica el origen, la pureza y la calidad de las ovejas de raza merina española.

Asimismo, iniciativas como Caminos de la Merina nacen para visibilizar la importancia y legado de los oficios y la cultura de la trashumancia. De este modo, se contribuye a propulsar los recursos del entorno rural para proteger y conservar los proyectos y los territorios vinculados a la raza merina. Todo ello con un enfoque actual en el que poner en valor y disfrutar de la gastronomía, la naturaleza, la artesanía, la moda y el turismo, además de divulgar la historia y las tradiciones de nuestra tierra.