Cañada Real de la Plata · 7 de noviembre de 2025
Lagunas de Villafáfila: un paraíso para los birdwatchers
La Reserva Natural de las Lagunas de Villafáfila son un auténtico paraíso para los aficionados a la ornitología. Te damos las claves para visitarlas.
En Castilla y León, las Lagunas de Villafáfila (Zamora) constituyen uno de los lugares más bonitos que puedes visitar en la Tierra de Campos, sobre todo, si eres aficionado al senderismo y te encanta la observación de aves.
Este es un auténtico paraíso para los birdwatchers, que pueden contemplar gran cantidad de especies de aves en sus 32.682 hectáreas de superficie. Te damos las claves para visitarlas.
Reserva Natural de las Lagunas de Villafáfila

El paisaje agrario y natural de la Reserva Natural de las Lagunas de Villafáfila incrementa la importancia de su entorno con la denominada cultura del barro, ya que en ella también verás un pintoresco patrimonio arquitectónico realizado con tapial y adobe. Las parcelas de seca y los humedales son los dos ecosistemas característicos de este enclave, perfectos para acoger a numerosas aves, entre ellas, la avutarda. De hecho, aquí podrás ver una de las mayores poblaciones de avutarda del continente europeo.
Las lagunas salinas se localizan en el centro de la Reserva Natural. Las principales son la Laguna Grande, en Villafáfila, con una extensión de 192 hectáreas; la Laguna de Barillos, entre Revellinos y Villafáfila, de 118 hectáreas; y la Laguna de las Salinas, en Villarrín de Campos y Villafáfila), con 70 hectáreas.
En ella hay numerosas plantas de elevado interés, como el gramón, las juncias e hinojillos de conejo, entre otras. Por otro lado, además de abundantes aves, en el territorio abundan los mamíferos, insectos, arácnidos, anfibios y reptiles, así como los peces en sus aguas. Esta es tierra de zorros, lobos y jabalíes.
Avutardas
Pero si por algo son famosas las Lagunas de Villafáfila es por sus aves, lo que la convierte en uno de los destinos predilectos de los birdwatchers en la península ibérica. Y es que los aficionados a la ornitología disfrutarán en un paraje en el que habita una espectacular población de avutardas (Otis tarda). Miles de ellas viven en la Reserva Natural, así que no es nada difícil contemplarlas.
En Europa se estima una población de avutardas en torno a los 25.000 ejemplares, de los cuales unos 19.000 se localizan en España, y más de 3.000 se concentran en la Reserva Natural de las Lagunas de Villafáfila. No es la única población abundante. Además de ellas, hay centenares de parejas de cernícalos primilla (Falco naumanni), así como sisones (Tetrax tetrax) y aguiluchos cenizos (Circus pygargus).
Es tal la cantidad de especies que aquí se congregan hasta el 50 % de la población de las aves acuáticas censadas en Castilla y León. En ella anidan desde aguiluchos laguneros (Circus aeruginosus) hasta cigüeñelas (Himantopus himantopus), avocetas (Recurvirostra avosetta), avefrías (Vanellus vanellus), ánades azulones (Anas platyrhynchos) y zampullines (Tachybaptus ruficollis), sin olvidar la cigüeñas blancas (Ciconia ciconia), los patos cuchara (Spatula clypeata) y los chorlitejos chicos (Charadrius dubius).
Recuerda que son numerosas las aves migratorias que se detienen de paso hacia otros países. Entre ellas destacan las grullas (Gruidae), cercetas (Anas crecca) y patos frisados (Mareca strepera).
La Casa del Parque

Si es la primera vez que visitas la Reserva Natural de las Lagunas de Villafáfila, es aconsejable detenerse primero en la Casa del Parque. En ella hallarás la información que necesitas sobre rutas de senderismo y observatorios de fauna. Encontrarás la Casa del Parque a un par de kilómetros del centro del pueblo de Villafáfila, y verás que es inconfundible, pues su estructura asemeja un palomar, una de las construcciones más emblemáticas de la arquitectura tradicional de la Tierra de Campos.
Además, en la Casa del Parque hay un palomar enorme con más de 400 nidales de palomas, que se pueden observar sin ser detectados por ellas. Aunque si quieres ver a las aves en su hábitat acuático, lo mejor es que te dirijas al Parque de Fauna y a los humedales. El Parque de Faauna está integrado en el complejo donde se localiza la Casa del Parque, y está formado por tres lagunas artificiales que ocupan un total de 23 hectáreas. A su alrededor puedes efectuar un recorrido de un kilómetro y medio, en el cual hay diversos observatorios para aves con forma de palomar.
Observatorios en las lagunas

El observatorio de la Laguna de Salina Grande, que solo abre en invierno, permite disfrutar de unas panorámicas excepcionales. El observatorio de la Laguna de Barillos. localizado justo al lado de la carretera, es accesible rápidamente para todo el público. Y, por lo que respecta al observatorio de la Laguna de San Pedro, se encuentra más cerca de las aves, por lo que puedes observarlas a mayor proximidad. Su acceso también resulta especialmente cómodo.
En la Reserva Natural tienes la posibilidad de realizar varias rutas en vehículo o a pie. Si quieres hacer el recorrido en coche, puedes seguir la que recorre los municipios de Tapioles, Revellinos, Villafáfila y Villarrín de Campos, con un par de horas de duración. Otra opción en vehículo es el itinerario en torno a la Laguna Grande en el término de Villafáfila y el Monasterio de Granja de Moreruela. Aunque, si prefieres ir a pie, te recomendamos la senda peatonal junto a la Laguna de Salina Grande, entre Villafáfila y Otero de Sariegos.
Qué ver en cada estación del año

Además de las avutardas y aves esteparias, que habitan este paraíso para los birdwatchers todo el año, cada estación te permite disfrutar de unas u otras especies, por lo que la visita según el mes en el que vengas será diferente.
En otoño, los ánades reales o azulones son numerosos, pero también las grullas, las garzas reales (Ardea cinerea) y los ánsares y correlimos comunes. Concretamente, septiembre es el momento de paso en sus rutas migratorias de las limícolas y, en noviembre, es cuando se produce mayor concentración de grullas en la Reserva Natural.
En invierno, sigue habiendo ánsares comunes, pero también ánsares caretos y frisos, cigüeñas y barnaclas cariblancas (Branta leucopsis). Y en febrero la cigüeña está iniciando el celo nupcial. También es el mes en que los ánsares comunes siguen su ruta hacia los países del norte de Europa.
Ya en la primavera, se suman los cernícalos primilla, la pagaza piconegra (Gelochelidon nilotica), los andarríos, las avocetas y los chorlitejos, además de poder contemplar a las avutardas en época de celo en los meses de marzo y abril. En verano, tendrás también la posibilidad de ver codornices, andarríos chicos (Actitis hypoleucos) y garcillas bueyeras (Ardea ibis). En julio, las cigüeñas comienzan su migración y es buena época para contemplar a los aguiluchos cenizos.
Con toda esta vida sobrevolando sus aguas y sus cielos, y un paisaje rural en el que el patrimonio cultural y natural se funden de manera respetuosa, la Reserva Natural de las Lagunas de Villafáfila es un destino perfecto no solo para los aficionados a la ornitología, sino también para cualquier amante de la naturaleza que quiera descubrir uno de los paisajes naturales imprescindibles en la Cañada Real de la Plata.