Cañada Real de la Plata · 12 de noviembre de 2025
Trujillo: tierra de conquistadores y ovejas merinas
Trujillo es tierra de conquistadores, de oficios tradicionales y plató de cine. Descubre por qué merece la pena conocer esta localidad medieval.
La hermosa ciudad medieval de Trujillo es un lugar apacible y cargado de historia, en el que patrimonio cultural y la mejor gastronomía se dan la mano para acoger a visitantes y viajeros en su recorrer por los Caminos de la Merina.
Trujillo es tierra de conquistadores, pero también de oficios tradicionales, en los que las ovejas merinas forman parte fundamental de su día a día. Esta localidad en la provincia de Cáceres (Extremadura) también ha servido de plató de cine en numerosas ocasiones. Descubre por qué conocerla merece la pena.
Orígenes de Trujillo

Los orígenes de Trujillo se encuentran en los castros defensivos que se levantaron en torno al río Almonte, así como en tiempos de los romanos, cuando se la llamó Turgalium y se convirtió en la prefectura estipendiaria de la capital lusitana: Augusta Emerita. Los visigodos y los musulmanes fueron quienes poblaron luego sus calles, y ya en el siglo XII pasó a ser un señorío semi-independiente, propiedad de Fernando Rodríguez de Castro «el Castellano». El señorío pasó posteriormente a la Orden de Santiago y a la Orden de Alcántara.
Tras diversas vicisitudes, Trujillo consiguió el título de ciudad en el año 1430, y ya en el siglo XVI alcanzó el momento de máximo esplendor, con una población que superaba los 5.000 habitantes, siendo declarada capital provincial. Fue en 1822 cuando la provincia de Trujillo se dividió en las de Cáceres y Badajoz. En ese momento se convirtió en municipio. Por aquel entonces contaba con 6.026 vecinos.
Tierra de conquistadores

Toda la historia de Trujillo puede conocerse recorriendo sus murallas, visitando su castillo y paseando por sus calles para descubrir los numerosos monumentos que alberga. Pero si hay un detalle por el que es famosa la ciudad es por constituir la tierra natal de conquistadores como Francisco de Orellana, considerado el descubridor del Amazonas, Francisco Pizarro, el conquistador de Perú, y su compañero Diego García Paredes.
Además de ellos, los emigrantes que partieron a hacer fortuna a las Américas, regresaron y construyeron numerosos palacios y casonas que todavía podemos contemplar. Y es que la arquitectura indiana también forma parte destacada de Trujillo.
Iglesias y palacios de Trujillo
La plaza Mayor es uno de los lugares imprescindibles para empezar a conocer la ciudad. Aquí se celebran desde hace siglos todo tipo de espectáculos, ferias y eventos, y en ella se alza la estatua ecuestre de Francisco Pizarro, obra de los artistas estadounidenses Charles Cary Ramsay y Mari Harriman.
Alrededor de la plaza se encuentran edificios religiosos de interés de entre los siglos XIV y XVI, así como algunos de los palacios más importantes de la localidad. El Palacio de los Marqueses de la Conquista, cuyo interior puede visitarse, luce el impresionante escudo de los Pizarro. Al lado de la iglesia de Santiago se encuentra el Palacio de Luis Chaves el Viejo, en el que llegaron a hospedarse los Reyes Católicos. Y junto a la iglesia de San Martín se localiza el Palacio de San Carlos.
Entre la arquitectura religiosa merece especial atención la iglesia de Santa María la Mayor de Trujillo, que alberga en su interior capillas funerarias y un espectacular retablo del siglo XV, en estilo flamenco hispano, obra de Fernando Gallego. Pero no dejes de seguir callejeando por la ciudad para descubrir más templos y conventos.
Fiesta del Chíviri

Uno de los eventos más destacados de los que se celebran en la plaza Mayor de Trujillo es la fiesta del Chíviri, con motivo de la llegada de la primavera. Durante el festejo no faltan las degustaciones de comida, la bebida, los bailes y la música.
Catalogada como Fiesta de Interés Turístico Regional, tiene lugar cada Domingo de Pascua, y aunque era el día en el que se llevaba antiguamente el ganado a la plaza para realizar el tradicional mercado; en la actualidad, el Chíviri reúne a miles de personas que visten los trajes típicos regionales y que bailan al ritmo de los tambores y de las canciones populares.
Trujillo en el cine

Teniendo en cuenta el buen estado de conservación de su casco histórico, no es de extrañar que Trujillo haya sido escenario en numerosas ocasiones de películas y series. En 1963 se rodó en sus calles El Tulipán Negro, protagonizada por Alain Delon, y en 1975 sirvió de plató para rodar La familia de Pascual Duarte. Tras otras producciones españolas, llegó el turno de Los Señores del Acero, dirigida por Paul Verhoeven, en 1985.
1492: La conquista del Paraíso de Ridley Scott y la serie Isabel, producción de Televisión Española, en el año 2011, son otras de las grandes producciones que eligieron Trujillo para el rodaje. Aunque, sin duda, la más popular de los últimos años ha sido la séptima temporada de la popular serie Juego de Tronos en 2018.
Paisajes naturales y ovejas merinas
La comarca de Trujillo ocupa más de 2.000 kilómetros clavados en un área natural de sierras y dehesas perfecta para el turismo activo, la observación ornitológica y el descubrimiento de oficios tradicionales como el de los pastores. No olvidemos que esta es tierra de ovejas merinas, donde se encuentran ganaderías como la de Álvaro Villanueva, La Llave y Granda. En ellas se ofrecen visitas guiadas para que puedas vivir una auténtica experiencia en el entorno rural en contacto con la naturaleza.
Además, Trujillo es un lugar perfecto para disfrutar del birdwatching. Es posible ver cigüeñas negras en los Riveros de Almonte, en el embalse de Alcollarín y en el embalse de Sierra Brava; buitres negros en los llanos de Trujillo y en las proximidades a Monfragüe; y aves como aguiluchos, cernícalos, grullas y avutardas, entre muchas otras.
Gastronomía de Trujillo

Pero no podemos olvidar uno de los puntos fuertes de una ciudad como Trujillo: la gastronomía. Los platos tradicionales con productos de la tierra y los vinos de la región harán las delicias de los aficionados al turismo gastronómico y enológico.
La trufa blanca o criadilla de tierra, los cardillos y los espárragos trigueros son algunos de los productos de la tierra protagonistas de sus recetas. Las típicas migas son uno de los platos más emblemáticos de Trujillo, vinculadas irremediablemente a la matanza del cerdo, así como el jamón. El cocido, la chanfaina, la caldereta de cordero y las lentejas al estilo Trujillo son otros ejemplos de su cocina tradicional. Y si de aves de corral se trata, es necesario mencionar las perdices y la gallina trufada.
La fama de los quesos de Trujillo, de cabra y de oveja, es merecida. Tanto es así que cada mes de mayo se celebra en la plaza Mayor la Feria Internacional del Queso y las Jornadas Gastronómicas. Y, por lo que respecta a los dulces, son típicos las paciencias, las perrunillas de miel, la crema tostada y los huevos rellenos en dulce.
Trujillo es, sin duda, uno de esos destinos que no puedes perderte en la provincia de Cáceres, un lugar que siempre satisface a todo tipo de viajeros.